Esta cátedra de Teoría de la Arquitectura ha construido, a lo largo de estos años, un espacio de referencia dentro de la formación disciplinar en FADU, reconocida por los estudiantes por su calidad académica, su vocación crítica y su compromiso con el pensamiento arquitectónico. Desde sus inicios en 2003, se ha consolidado como un ámbito que propone una mirada propia, capaz de interpelar, cuestionar y enriquecer el proceso proyectual.
Es,
sin dudas, uno de los compromisos más importantes de mi trayectoria, así como
también un honor y un orgullo. Continuar el legado de Julio Valentino, fundador
y hacedor de esta cátedra, y de Carlos Giménez, quien supo consolidarla y
proyectarla, implica asumir una gran responsabilidad. Ambos han construido un
espacio académico que, desde sus inicios, se propuso ofrecer una mirada
singular y diferente dentro del campo pedagógico de la Teoría de la
Arquitectura.
Esta cátedra ha sido también el ámbito donde particularmente me he desarrollado plenamente como profesor, crecer en el intercambio enriquecedor con los estudiantes y comprender la importancia de una enseñanza exigente, crítica y comprometida. Ese recorrido es el que hoy me permite asumir este rol de titular de cátedra, no como una ruptura, sino como una continuidad consciente.
Se abre ahora una nueva etapa: fortalecer lo construido, potenciar los valores de identidad y, al mismo tiempo, impulsar el crecimiento curricular. Contar con la presencia y el acompañamiento de quienes han sido mis referentes y maestros, constituye para mí, un valor fundamental, que garantiza la permanencia de una tradición académica sólida y, a la vez, abierta a la transformación.
Nuestro horizonte en este nuevo período es: consolidar un espacio que forme profesionales de la arquitectura capaces de repensar la disciplina, sostener una idea propia y asumir, con responsabilidad, un ejercicio proyectual acorde a los nuevos tiempos.
Profesor Titular